Escuchala mientras lees por favor :)
Sus ojos seguían atentos y su mirada seria. Los pájaros
cantaban y se escuchaba el viento mover las hojas de los árboles, pero, de
repente, un silencio llenó el cuarto y Esteban no se movía; en ese momento supe que el tiempo había parado. Comencé a sentir miedo, cuando sin avisar, apareció Lugo de entre chispas y colores:
- ¡Hola Camila! Nos volvemos a encontrar.- dijo, muy alegre. Yo, no sabía ni
qué decir, no entendía absolutamente nada y sentía enojo. –¡¿Qué le dijiste a
Esteban?! Ahora perderé su amistad por tu culpa.- Comencé a llorar y me sentía
horrible. –Despreocúpate Camila!- gritó.
–Él tiene que saber sobre mí, está escrito.- dijo. –¡Ya comienzas! ¿Dónde está
escrito? ¡¿Quién eres?!- grité y lo empujé, comencé a tirar las cosas de Esteban y a desahogar mi ira; mis voz sonaba quebradiza y mis
lágrimas fluían como un río. Sentía angustia e impotencia. Me dejé llevar muy fácil
por mis emociones, no pensaba antes de actuar, o de decir algo… No sabía a qué
me enfrentaba, estaba incrédula y cerrada.
Mientras tanto, Lugo sólo observaba mis escenas y escuchaba
mis gritos. Sé que sentía mi angustia y que sabía como me sentía, me lo dijo mientras yo gritaba, pero hice oídos sordos. Entonces,
en un momento imprevisto, agarró mis brazos y forcejeando porque me soltara, me besó. El beso más profundo que nunca había
experimentado; sus labios eran dulces y se sentían como pétalos rozando los míos, como si los
acariciaran suavemente. La angustia, el dolor, la impotencia, la ira… todo, todo se
esfumó. Sentí paz conmigo misma y mucha tranquilidad. Parecía tanto tiempo, pero en realidad fueron
fracciones de segundos.
Al terminar, todo lo que había tirado, todo lo que se había roto volvió a su lugar. Lugo me miraba tiernamente y yo, atónita no sabía qué decir, no sabía si enojarme por ese beso o.. no sé, no sé, no sabía que hacer, sentía timidez.
Después de un silencio casi infinito mirándonos, por fin, él decidió hablar. -Ese beso fue solamente para calmarte, energía positiva fue lo que transmití en ti. No te ilusiones por favor.- dijo Lugo muy sereno y calmado. En ese instante un nudo sentí en mi garganta, pero respiré, muy profundo y simplemente hice un movimiento de "sí" con mi cabeza. Mi mirada estaba triste y decaída, pero aun así, me sentía serena.